Por qué el estrés contribuye al aumento o pérdida de peso

Por Darcet Preciat, nutrióloga y CEO @HealthyForkmx

Sentir ansiedad hasta cierto punto es normal, una respuesta que el organismo lanza al recibir señales de miedo, inseguridad y estrés. Sin embargo, una de las formas más comunes de terminar con estos sentimientos es comiendo o dejando de comer.  Esto puede estar relacionado con la infancia, cuando las madres alimentaban al bebé cuando lloraba, pues pensaban que el hambre siempre era la primera causa de su llanto y quizá inconscientemente,  por esa razón, podríamos llegar a ingerir una cantidad mayor de alimentos en la edad adulta. 

 Los niños también sufren de estrés, presiones de todo tipo, y también recurren a la sobrealimentación como un modo de relajarse, buscar seguridad y disminuir la ansiedad y la angustia.

Por otro lado, la producción de cortisol, la principal hormona encargada de regular las respuestas adaptativas del estrés, aumenta los niveles de azúcar en sangre durante un largo período de tiempo. La consecuencia más importante y por la cual muchas personas no pueden perder peso es debido a la preparación de la hormona para almacenar un exceso de grasa como mecanismo de defensa e instinto de supervivencia ante una amenaza.

Para ayudar a reducir los niveles de cortisol es importante no consumir ningún estimulante o bebida excitante para poder relajarnos, con esto me refiero al café, alcohol, chocolate o refrescos en exceso. 

Actualmente, la mayor parte de la sociedad está estresada no sólo por temas económicos, laborales o familiares, sino por temas de salud relacionadas al COVID-19. Muchas personas están más ansiosas, ya que están pasando todo el día en casa y sienten el impulso de comer más, pero también de dejar de comer.

A veces por las múltiples ocupaciones que hay que hacer en casa o por desánimo, las personas comienzan a realizar ayunos prolongados durante más de 6 horas y al realizar la siguiente comida, se sienten con más hambre, pues la señal de saciedad al ingerir el siguiente alimento tarda más en llegar al cerebro y en consecuencia comerá más y lógicamente subirá de peso.

Combatir el estrés no es tarea fácil, pero sí se puede. Hacer ejercicio ayuda a bajar la ansiedad y relajarte,  no necesariamente tiene que ser un ejercicio intenso, actívate haciendo lo que más disfrutes durante 30- 40 minutos de 3 a 6 veces a la semana, además de dormir de 7 a 8 diarias. Intenta llevar hábitos de vida saludables y busca cada día la manera de hacer mejor tu día.

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