La diferencia entre ser y estar para lograr que las cosas sucedan

Por Ale Marroquín/ @a_marroq

Todos los días pareciera que actuamos como robots, automáticamente y sin conciencia. ¿Te has puesto a pensar la diferencia entre “Hacer y Estar”?

Estar aquí, ahora, en cuerpo, alma y mente para hacer que las cosas sucedan”, se refiere más a una verdadera transformación de la persona. Me he estado preparando para apoyar a profesionales de alto nivel a lograr este paso, teniendo una verdadera conciencia de ellos mismos, para poder no sólo hacer, sino estar alertas a lo que les rodea.

Cuando escribí mi libro, no había tenido un encuentro tan cercano con la profundidad real de este tema. Si bien en este detallo herramientas que son muy importantes para elevar tu presencia ejecutiva, es primordial empezar a trabajar en uno mismo desde dentro.

Me encantó el término que usó Loretta Valle en una entrevista que le hicimos en Retos Femeninos: antes de pensar que uno es víctima, es importante voltear los reflectores a uno mismo.

¿Estás acostumbrado a usar solo la mente?

Si eres líder en una organización, analiza si “haces” mecánicamente. ¿Estás acostumbrado a usar solo la mente, echando a andar la máquina de pensamiento? ¿o qué tanto “estás”,  sientes emociones y la energía que contagias? Es bien importante tener conciencia de lo que sentimos para poder darnos cuenta de quién nos rodea y de la influencia que podemos generar.

“El deber ser”

He aprendido y compartido con mis clientes a lo largo de los 8 años cómo construir relaciones de éxito, cuidando lo que decimos y cómo lo decimos. Cómo logramos impactar con energía a través de nuestra postura y lenguaje no verbal. La importancia de tener empatía con colaboradores y controlar las emociones para evitar la famosa guerra de las expectativas. Casi, casi “El deber ser” como profesional para influir en otros y crear sólidas conexiones.

Me he dado cuenta de lo importante que es reconocer primero nuestras propias emociones, para así lograr conectar con otros y estar más alertas de lo que sucede alrededor. Cuando sólo actuamos por actuar, reaccionamos sin tomar conciencia de cómo estamos realmente, olvidamos pensar en cómo se sienten los demás y cómo influimos en otros.

Por ejemplo, Juan (nombre inventado), buscando cumplir con sus objetivos y resultados de área, ha olvidado considerar que ir con prisa ha debilitado la relación que tiene con otras áreas que dependen entre sí. Esto ha repercutido en cómo lo ven como líder. Sienten que impone sus ideas y que sólo tiene que ser su voluntad. En el momento en que entendió que se siente abrumado por llegar al resultado, logró entender cómo ha afectado a otros su comportamiento. Se dedicó a “hacer” todo este tiempo y olvidó estar.

Para transformarnos y elevar nuestra presencia ejecutiva, sí tenemos que considerar varios elementos, pero primero que nada, hay que estar conscientes. Si solo estamos de prestados, no podemos entregar como líderes.

Ale Marroquín es consultor en comunicación, presencia y liderazgo ejecutivo. Se dedica a acompañar el camino de profesionales en su proceso de transformación para que puedan acelerar su potencial a través de su presencia ejecutiva. Su especialidad en personal branding y Storytelling, la distingue en su trabajo para impulsar a profesionales a sobresalir y desarrollar su liderazgo.

Este artículo se público originalmente aquí.

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