Comer bien para sentirnos bien

Estamos más acostumbrados a hablar de dietas y pensar en función de "subir o bajar kilos", y por lo general, no nos detenemos a pensar en el por qué nos privamos de determinado alimento o qué le estamos generando en nuestro cuerpo a largo plazo. Y es que el problema está en hablar de "dietas" y no de estilos de vida, en pensar en kilos y no en salud.

Esta confusión no por ser común deja de ser peligrosa, ya que si no entendemos la relación que existe entre nuestro cuerpo y los alimentos, podemos caer en desequilibrios que terminarán por generarnos problemas serios de salud.

¿Cómo saber si estamos teniendo una relación equivocada con la comida? Estos son algunos de los errores más comunes:

- Estamos tan desconectados que no entendemos y no nos detenemos a sentir y observar cómo los alimentos impactan nuestro organismo y, por lo general, esto causa confusión (ya no sabemos si lo que nos causa inflamación y mal humor son los lácteos o los frijoles)

- Contamos calorías en lugar de nutrientes. Vivimos aterrorizados de cuánto peso nos va a hacer subir determinado alimento y nunca pensamos en sus beneficios.

- No relacionamos nuestra salud física, mental y emocional con los alimentos y la calidad de los mismos.

Si te identificas con uno o varios de los puntos anteriores, es momento de cambiar tu acercamiento a la comida; dejar de pensar en la dieta para comenzar a pensar en un estilo de vida sano y equilibrado. Estos sencillos consejos te pueden ayudar a lograrlo:


1. Come bien tres veces al día. No te saltes comidas (especialmente el desayuno) y recurre a los snacks únicamente cuando tu cuerpo te lo pida.


2. Procura consumir alimentos reales; es decir, no procesados. Recuerda lo que trato siempre de repetir: los alimentos no contienen ingredientes, son los ingredientes. Esto garantiza una alimentación saludable.


3. Aléjate de modas, filosofías o tipos de alimentación definidos con un nombre en específico. Lo que realmente importa es lo que tu cuerpo sienta y lo que a tu cuerpo le funcione. Obsérvalo y escúchalo.


4. Equilibra tu alimentación. Tu cuerpo necesita consumir todos los grupos de alimentos: vegetales, carbohidratos, proteínas y grasas; de mayor a menor cantidad según este orden.


5. Identifica y separa hábitos de necesidades. Haz una pausa para detectarlos e intenta replantear buenos hábitos y estar siempre abierto a escuchar necesidades.


Recuerda que las decisiones que tomamos en relación a lo que comemos nos afectan en todos los niveles de nuestra vida y demuestran el amor y respeto que sentimos por nuestro cuerpo. Opta por sentirte cómodo, feliz y sano.

Ana Jimena Ramirez Aug 22

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